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Cuando la madera se convierte en terapia

Reportaje
3 de Septiembre de 2026

Me llamo X y quiero compartir con aquellas personas que hayan soportado daños psicológicos por cualquier motivo mi experiencia con la madera, pues me está sirviendo para mitigar los míos. En mi caso, lo sufrido llega desde un entorno laboral terrorífico propiciado por un psicópata protegido, apoyado y promocionado por la empresa y algún secuaz a su cargo. Se pasa de amar un trabajo a odiarlo y tenerle miedo, tanto que tu mente se niega a recordarlo e impedir que lo vuelvas a hacer como antes. Es como si nunca hubiera existido, aunque lo hayas disfrutado 40 años, como es mi caso.

Ansiedad, ataques de pánico, manías, insomnio, depresión, desconfianza en ti y en los demás, inseguridad, pérdida de estima… y podría enumerar decenas de las consecuencias del sufrimiento de las personas aquejadas de lo que mi psiquiatra define como “la pandemia oculta del siglo XXI”.

Jesús y la pasión por su trabajo

Conocí a Jesús Pazos y su negocio, COMERCIAL PAZOS, gracias a esta revista  digital. Su patrocinio y los posts dedicados a la madera en todas sus vertientes: reciclaje, carpintería, tallado, torneado, ebanistería… Estos contenidos me convirtieron en un asiduo lector. Solo lector, mi sentido común y la realidad de ser un manazas no me permitía ser otra cosa.

Nunca he tenido un pasatiempo o un trabajo que se hiciera manualmente, más allá de empuñar un bolígrafo o teclear un ordenador. Rozando la dificultad máxima, un pincel de acuarelas, pero precisamente pintar y conseguir trasladar lo que deseo al blanco, fue lo que me animó a lanzarme sin red a acariciar la madera.

Envidia no, lo siguiente, cada vez que visitaba este negocio-tienda, viendo miles de herramientas manuales de carpintería de las que yo desconocía todo, pero que me cautivaban. Igual que las conversaciones que Jesús y su equipo podían tener con los clientes durante muchos minutos sobre alguna de ellas.

El reflejo de todos los metales y la belleza de la infinidad de maderas con las que Pazos trabaja me hipnotizaron y convencieron de, al menos, probar.Su oferta de maderas cortadas y listas para ser usadas por profesionales y aficionados como yo es una pasada en calidad y número, más de 80 variedades.

Comienza la aventura

La aventura comenzó con una pequeña navaja japonesa que usaba para otros menesteres hasta que escuché la radio, maravillosa radio también en formato podcast. En uno de los episodios de Tocar Madera de recycrafts.com
escuché la historia de un escultor chileno de madera y piedra:Andrés Billikopf, el último eslabón del cincel de la naturaleza.

Su idea es convertir en arte lo que la naturaleza ha comenzado a tallar: madera de deriva, un tronco partido por un rayo, maderas de poda, árboles heridos que han sido talados… Después de ver cómo tomaba vida ese material olvidado, me encontré mirando en cualquier arboleda de Madrid pedazos de madera y sus formas. Imaginando en qué los transformaría.

La terapia y la madera amiga

Y esa pequeña, reluciente y afilada navaja japonesa empezó a deslizarse por la madera de forma fácil, suavemente. Su hoja, hecha para tal fin, comenzó a hacer formas en el leño roto. Y según surgían unas desaparecían los minutos, el tiempo, uno de los enemigos más crueles de las personas con estos problemas. También se eliminaban muchos de los cigarros que la adición y el subconsciente determinan como un antídoto de la ansiedad.

Sentí que mientras tallaba la madera mis problemas se deslizaban de mi cabeza como la hoja en el trozo de madera trabajado. Las malas personas desaparecían de mi vida como por arte de magia y también el sufrimiento y la tristeza.

La herramienta preferida

Si me piden que elija una de las herramientas que compré en Comercial Pazos tendría clara la contestación: la lima. Da igual la forma que busques, con ella siempre la encuentras y el resultado final es pasar la mano por la madera para conseguir lo más sutil y suave que hayas tocado jamás. Limar la madera también significa sacarle un aroma maravilloso a ese desguace de tronco en el que no hubieras reparado jamás.

La lima ha conseguido convertir un trozo de madera quemada en el incendio de la Sierra Oeste de Madrid en el trabajo del que estoy más orgulloso. Quería pisar el terreno quemado, la naturaleza muerta, concienciarme aún más del trabajo de todos los que la protegen y de los cientos de bomberos que intentaron parar lo imposible jugándose la vida. Y saber porque lo sentí que la vida volvería otra vez de la nada igual que el pedazo de madera quemada que recogí.